¿Qué es “ser español”?

Noviembre 4, 2009

En primer lugar, quisiera pedir disculpas al moderador de WordPress (único lector asiduo de este bog) por estar tanto tiempo inactivo. Prometo solemnemente no volver a abandonar el traje de bloguero durante tanto tiempo sin poder dar ni una buena explicación.

Lo que ha levantado en esta ocasión al cadáver de Ayala de su cómoda fosa común ha sido un primo cercano de lo que le pasó el finiquito: la identidad nacional española. Echándole un ojo a la edición digital del diario Público, más concretamente en la sección de blogueros, hemos aterrizado en el blog de Juan Carlos Escudier, “Tierra de Nadie”, que el 4 de noviembre plasmaba por escrito su particular opinión sobre la identidad nacional: Podéis leerla en: http://blogs.publico.es/escudier/48/que-significa-ser-espanol/

La primera conclusión que se puede sacar a partir de este escrito es, sin duda, que la identidad nacional española es algo extremadamente difuso y sin unas fronteras definidas, al menos hoy en día. Si preguntamos a diez personas distintas sobre su concepción de “ser español”, probablemente nos encontremos con diez explicaciones cada una de su padre y de su madre. Fenómeno absolutamente normal y predecible si observamos cómo cada parcela política e ideológica intenta imponernos su propia versión de la “españolidad”.

Dado que el concepto de español viene estrechamente ligado al de la propia España, vamos a remontarnos un poco en la historia para saber de qué demonios hablamos cuando decimos la palabra “España”. Actualmente, a muchos sectores se les llena la boca hablando de la “España de la Reconquista”, o del Reino Visigodo en España. Incluso la todopoderosa Wikipedia nos intentará hablar sobre España en la Edad Antigua. La realidad, por mucho que a pocos les guste, es que España se formaliza como Estado político diez años después de la unión entre Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón (los Reyes Católicos, vaya). En ese año, Fernando II accedía al trono de Aragón a la muerte de su padre Juan II, e Isabel también accedía al trono castellano tras una sangrienta guerra civil por la sucesión de Enrique IV. En este caso, la unión personal se convertía en una unión política que planteaba tres objetivos: dominio peninsular, unidad religiosa y centralización del poder. Aquí tenemos, y no antes, la primera definición de España.

Tenemos aquí, por tanto, un concepto que ha acompañado a los españoles a lo largo de la historia: un buen español ha de profesar la religión católica y ha de defender a ultranza la unidad del Estado frente a cualquier intento separatista. Esta es, al menos, la base teórica que defienden muchos sectores que hoy en día gritan dichas consignas. Se apela constantemente a la unidad de la España “de antaño”, basada teóricamente en estos valores primarios. Pero desde este blog tenemos una mala noticia que darle a todas esas personas que piensan que, desde su creación, el Estado Español ha sido Uno, Católico y otra vez Uno. El acuerdo de unificación de ambas coronas no supuso, ni mucho menos, una unidad territorial e institucional. De hecho, cada una de las partes mantuvo sus instituciones políticas previas, así como su sistema de recaudación de impuestos, sus monedas, lenguas, leyes, aduanas y usos tradicionales. Legalmente, los súbditos de la Corona de Aragón eran extranjeros en la Corona de Castilla. Incluso los componentes del Reino de Aragón (Aragón, Mallorca, Cataluña y Valencia) mantuvieron sus instituciones propias: Cortes, organismos de gobierno, etcétera.

Por tanto, queda desmentido por la historia un extendido tópico sobre el españolismo: el español de bien ha de respetar y defender la unidad de España. La España de las autonomías no hace sino atentar contra el verdadero concepto de Nación y, por si fuera poco, el que contempla la opción de la autonomía (que no separación, ojo) es un antiespañol. Pues, paradójicamente, la historia (que observa y deja constancia impasible desde su trono) nos dice que, en sus inicios, no existió tal sentimiento de unidad.

Más adelante, una vez dejado atrás el Imperio Colonial y alguna que otra invasión esporádica, nos encontramos de bruces con la recuperación total de esa visión de España. El General Francisco Franco, insigne cabecilla de la versión española del fascismo europeo, establece a balazo limpio que todo republicano, ateo, masón, independentista y demás “escoria roja” es un enemigo de la integridad de la Patria. En 1939, España pasa a ser Una, Grande y Libre, y todo el que se oponga a esas tres características será pasado por el paredón para servir de ejemplo a otros anti-españoles.

La mayoría de los analistas, a corto plazo, asociarían esta conepción tan estrica con la dictadura. Pero la realidad es que, hoy en día, los partidos políticos se dedican a jugar al frontón con el concepto de “españolismo”, y mientras unos se identifican con la opción antes descrita, otros se ven obligados a acogerse a la contraria. Se especula por la permanencia de las “dos Españas” de 1936, pero las dos Españas existentes en nuestros tiempos tienen un origen muy distinto, mezcla de desinformación y confusión a partes iguales. La derecha española se ha apropiado de la concepción light de la España “Una, Grande y Libre” (liberándose de las connotaciones fascistas), mientras que la izquierda se ha visto obligada a asumir el papel de “rompepatrias”. ¿El resultado? Ninguno de nosotros sabemos realmente qué significa ser español. De hecho, dudo seriamente que ni los propios políticos sepan decírnoslo. Napoleón lo definió como “una chusma liderada por una chusma de curas” y Churchill dejó caer que “los españoles son vengativos y el odio les envenena”.

Igual deberíamos plantearnos si se puede establecer una identidad única y delimitada para tantos millones de personas distintas entre sí.

Hombre sujetando una escopeta

Hombre sujetando una escopeta

Es curioso, como un día te levantas y te encuentras rodeado de muerte sin comerlo ni beberlo. Enciendes la televisión, y te encuentras con un atentado en Oriente Medio. Sales a la calle y te encuentras con una misa recordatoria en la parroquia de tu barrio. Suena el teléfono y te cuentan que no-sé-cuál familiar lejano tuyo tiene un tumor cerebral. Pero ya es impresionante cuando abres el periódico y te encuentras con ésto. La tenencia de armas. ¡Qué cosas! Ahora ya me parece normal que la muerte rodee nuestras vidas, en mayor o menor medida. ¡Pero si hasta las autoridades se empeñan en fomentarla!

Para el que no pinche el enlace, aquí va un pequeño resumen: la normativa española exige que un individuo pase una serie de exámenes o pruebas antes de poder poseer un arma de forma lícita y legal. Éstas pruebas se hacen con el fin de saber si una persona tiene las facultades necesarias para manejar un arma: responsabilidad, no adicción a ninguna droga, ninguna tendencia homicida… y para ésto, se realizan los famosos exámenes psicotécnicos. Las preguntas de éstos exámenes son, cuanto menos, aclaratorias: el interfecto tendrá que contestar entre “mucho, poco o nada”.

“Creo que una copa lo soluciona todo”

“Tengo miedo a que mi familia me envenene”

“Creo en el ojo por ojo”

Las autoridades sanitarias, a partir de rellenar un formulario con 62 preguntas de ese calibre, hacen abonar una cantidad de 30 euros al sujeto y, ¡Ala!, ya tenemos nuestra propia escopeta, con su munición su percutor y su cañón de doble entrada. La propia Asociación Española de Centros Médico-Psicotécnicos (Asecemp) se queja de ésta situación, alegando que regiones como Madrid albergan una enorme cantidad de centros sin acreditar. “Madrid es una auténtica selva para nosotros”, asegura el presidente de la Asecemp, Bonifacio Martín. Todos los centros tienen que tener, como mínimo, un oftalmólogo, un internista y un psicólogo (en Catalunya se exige, además, un ATS). Lo que se intenta denunciar es el desinterés que se muestra en estos centros: cuatro preguntas perfectamente falseables, una aportación económica y ya está.

Antes de meternos en profundos análisis sobre la psicología de todo ésto, creo que hay que hacer una reflexión muy simple: nos pasamos la vida riéndonos de los cuestionarios de los aeropuertos norteamericanos, aquellos en los que te preguntan si está entre tus planes estivales el asesinar al Presidente o contaminar el Hudson con Anthrax. Pero la realidad es que éste cuestionario es todavía más gracioso: ¿alguien piensa que un desequilibrado mental va a reconocer que oye voces, o que quiere el arma para liarse a tiros en la puerta del Eroski? Si partimos de la base de que es necesaria un mínimo de responsabilidad para manejar un arma, es lógico pensar que es necesario aportar pruebas CREÍBLES de que se puede. Es gracioso que los bancos no te presten dinero cuando tu aval es la buena voluntad, pero que si te den un arma dando tu palabra de que no estás loco…

Pero, bien pensado, ¿quién no está un poco desquiciado por querer poseer un arma? Es posible que, en una primera

Niños jugando con armas

Niños jugando con armas

 capa cerebral, un sujeto rechace el uso indiscriminado de las armas, pero si realmente quiere adquirir una significa que en cierto modo acepta y justifica la violencia. El que quiere un revólver para tenerlo en el cajón, lo hace con la intención de usarlo contra alguien, no por decoración. La persona que se compra una escopeta de caza, o “deportiva” como las llama la Constitución, no sólo tiene la intención de usarlo contra algo sino que va a hacerlo para divertirse. ¡Para divertirse! ¿La conclusión que tenemos que sacar de todo ésto es que matar puede ser divertido? ¡Qué paradójico! Nos pasamos el día buscando soluciones a la violencia de género, a la violencia en las aulas, a la violencia en los videojuegos e incluso a la violencia a escala mundial. El problema es que vivimos en una sociedad en la que el matar o inflingir daños a alguien, a otras personas, puede ser visto incluso como algo divertido y perfectamente legítimo. ¿Quién pretende que defendamos los derechos de los animales, si nos encontramos con que es una actividad calificada de “deportiva”?

Vendedor de armas

Vendedor de armas

Las armas tienen una única lectura psicológica final posible, y es la de la violencia. El que dice que quiere una pistola para defender a su familia está justificando el ojo por ojo. El que quiere una escopeta para cazar perdices está asumiendo la supremacía cuasi divina del ser humano sobre el resto de formas vivientes. Por tanto, todas esas preguntas de los exámenes psicotécnicos sólo sirven para detectar graciosillos o auténticos locos de manicomio, pero no a una persona que, un día cualquiera, le va a volar la tapa de los sesos a su madre y a su suegra.

Si echamos un vistazo rápido a la normativa española sobre la tenencia de armas, veremos que se hace constante alusión a las Fuerzas de Seguridad. Al ser ellos los que van a asegurar la seguridad de los ciudadanos, se les permite tener armas única y exclusivamente para llevar a cabo su labor. Yo sólo espero que los exámenes psicotécnicos que les hagan a los policías sean un poco más complejos y elaborados que los que le hacen a un futuro cazador, porque si no me temo que las “Fuerzas de Seguridad” se van a transformar en las de “Inseguridad”, con nocturnidad y alevosía. Lo mismo digo sobre los exámenes psicotécnicos hechos a bomberos y conductores.

Se está llegando a un punto en el que se sigue la misma línea de los Estados Unidos en política de tenencia de armas, pero por un camino un poco más subterráneo: no se permite de forma explícita el tener un arma sin una “justificación” (aquí en España querer matar animales por deporte es una justificación), pero se permite por omisión. El descuido mostrado por la Administración a la hora de repartir escopetas como si fuesen Kit-Kats tiene el mismo efecto que el escribir que:

Amendment II. (1791)
A well regulated Militia, being necessary to the security of a free State, the right of the people to keep and bear Arms, shall not be infringed.

Artículo 564.

1. La tenencia de armas de fuego reglamentadas, careciendo de las licencias o permisos necesarios, será castigada:

  1. Con la pena de prisión de uno a dos años, si se trata de armas cortas.

  2. Con la pena de prisión de seis meses a un año, si se trata de armas largas.

Es decir, que está penado pero si las autoridades lo consideran necesario está permitido. El matiz que nos diferencia de los Estados Unidos y su política de armas es el sujeto que la promociona: en los EEUU, son los ciudadanos los que desde siempre han exigido el derecho a defender a sus familias frente a los chicanos, paquistaníes y afroamericanos que atacan su modelo de sueño americano. En España, y en muchos otros países de Europa, son los gobiernos los que promocionan ésta aceptación de la violencia a base de tratarla como un mal menor. La dejadez de todos éstos procesos (como los de protección de mujeres violadas, los de atención al niño maltrado en las aulas,etc.) ponen de manifiesto que a los de arriba les importa un pito la violencia. Y el pueblo termina, como no, por aceptarla como algo común y justificable. Sucesos como el del instituto Jokela en Finlandia o los numerosos que han acaecido en Estados Unidos hablan por sí solos. Nos llevamos las manos a la cabeza cuando vemos que una mujer ha tirado a un recién nacido a un contenedor en año nuevo, pero nos trae al pairo saber que nuestro vecino tiene una pistola cargada y lista para ser disparada, con el único criterio de su dueño.

  • Reportaje sobre los exámenes psicotécnicos: El País
  • Real Decreto 137/1993 por el que se aprueba el Reglamento de Armas: Boletín Oficial del Estado
  • Ley Orgánica 10/1995 sobre la tenencia de armas: Código Penal
  • Distintos reglamentos internacionales de tenencia de armas: PDBA Georgetown
  • Propuesta de modificación de Reglamento de Armas y su clasificación: PDF
 
El pequeño Lama Osel
El pequeño Lama Osel

Si hubiésemos tenido la oportunidad de ver la cara de Ana Torroja al leer el periódico esta mañana, seguro que hubiese venido acompañada de un “¡Ay, Dalai!”. Ojeando las páginas de El Mundo, hemos podido encontrar una noticia como poco curiosa: la reencarnación del Dalai Lama, Osel, se hace agnóstico. A todos los españoles, en especial a los Granadinos, nos suena éste nombre: Osel era el niño que con tan sólo 14 meses de vida fue reconocido como la reencarnación del mismísimo Lama Yeshe. Ahora, Osel tiene 24 años, vive en Madrid, estudia para trabajar en la industria del cine y declara que todos los años (18) que pasó enclaustrado entre monjes budistas sólo han conseguido que ahora esté “desnortado”  y sin una infancia que le sirva de referencia: el budismo, ¡oh paradoja de la vida moderna!, le robó la infancia a un niño sin darle la oportunidad de elegir.

La historia mediática de Osel se remonta al año 1987, cuando todas las grandes cabeceras nacionales se hicieron eco de una única noticia: un niño granadino de dos años era coronado y venerado en la tierra de los Lamas. Durante una ostentosa ceremonia de dos horas y media, monjes y monjas budistas tocaban los timbales y llevaban sus ofrendas (¿incienso, mirra?) al trono del nuevo líder. ¿Alguien se molestó en mirar qué hacía el máximo afectado? Osel Hita Torres, desde entonces Tenzin Osel Rimpoché, lloraba desconsoladamente, al grito de “¡No, no!” mientras chupaba un caramelo. Las máximas autoridades budistas se apresuraron a dar las pertinentes explicaciones: “La reencarnación es manifiesta si uno conoce a las dos personalidades. La de Osel es muy fuerte para ser un niño pequeño, es la mente de una persona de cuarenta años en el cuerpo de un bebé, su prestancia y algunos de sus gestos son iguales a los de Yeshe”. (Lennie Kronisch). Tenemos, por tanto, una historia digna de largometraje estadounidense: los padres de Osel, budistas practicantes, descubren que tienen un hijo que no es sino la reencarnación del mismísimo Lama Yeshe, y cambian su infancia y su vida por el bienestar de la religión budista: entregan su hijo al mundo.

Pero, como sucede siempre, la historia no es tan simple y fácil de entender. María Torres, madre del pequeño Lama, estaba completamente convencida de que “donar” a su hijo por una causa mayor había sido una decisión sabia y justa. En 1995, en una entrevista a El País, María aseguraba que, desde que era muy pequeño, Osel era hijo de mucha más gente que de ella misma: “Desde los cuatro años me mandaba comprar postales para otros niños. Mi hijo no era mío, debía compartirlo; mi maestro, el Lama Yeshe, me había elegido a mí para reencarnarse”. Pero en 1993, Osel manda una cinta a su madre en la que implora que le saque de allí, y ella decide sacar a su hijo del monasterio y llevarle de vuelta a su Bubión natal. De ahí, Osel vuela a Londres

Osel, en 1996.

Osel, en 1996.

a vivir una temporada con su padre, quien finalmente decide devolverlo a manos de los monjes, si bien con ciertos cambios: deciden mandar con él a otro de sus hijos, Kunkyen, para que no crezca tan aislado y rodeado de personas adultas que únicamente le veneran y le “consienten”. Matizando, su madre quería que “Osel sea una persona maravillosa y continúe la obra de Yeshe, pero no quiero que aprenda la cultura tibetana, él ya tiene la suya: la europea, la española”. El acuerdo original entre la madre y la religión fue que el niño vendría a España al menos una vez al año.

Con el tiempo, fuimos recibiendo noticias de la evolución del célebre Osel. Y fuimos descubriendo elementos nuevos de su vida, unos elementos que hubiesen empañado un poco la divina imagen que los budistas pretendían dar sobre éste tema. El hombre que fuera su tutor desde los seis hasta los ocho años, Juan Manzanera, alegaba que el suceso de la cinta “No era más que una pataleta de niño pequeño, él jugaba los fines de semana con otros niños reencarnados. Durante unos meses tuvo rabietas y preguntaba por su madre… cosas de niños”. A los trece años, Osel se declaraba fan de Michael Jackson y de Mecano, sabía esquiar y le entusiasmaban los pantalones vaqueros. Le encantaba ver la televisión, hasta los anuncios, y no le agradaba hablar en público porque no sabía qué decir.

Osel, en la actualidad.

Osel, en la actualidad.

A los dieciocho años, Osel decide colgar la túnica naranja y volver a la Península. En la actualidad, vive en Madrid, tiene pareja, quiere estudiar cine y guarda buenos recuerdos en forma de marca de alguna que otra manifestación en contra de la guerra de Iraq. En definitiva, señoras y señores, y por increíble que parezca, Osel ha conseguido ser una persona normal. O, mejor dicho, libre, libre de hacer lo que él quiera con su vida.

En un principio, toda ésta noticia no debería pasar de ser una curiosidad dentro de la rareza de las propias religiones. Pero me impacta especialmente el aura que se ha tejido en torno a él, como de “eterno sacrificio” y “en favor del bien mayor”. Siendo un poco pragmáticos, todo esto tiene una lectura muy simple: ATROCIDAD. Un niños que, con apenas un año, es arrancado de su ciudad natal y enclaustrado en un monasterio con 2.000 monjes, no tiene otro nombre. Pero claro, es un hecho dificilmente criticable si tenemos en cuenta que lleva el apellido “budista”. Entonces se convierte en una Atrocidad Budista. Y si buscamos el término en el Diccionario Panhispánico de Dudas, parece ser que es un sinónimo conveniente de “Acto noble y que goza de reconocimiento internacional”. Es una realidad que la religión budista siempre ha tenido ese halo de ser la religión del “buen rollito”, de la paz del amor y del hippismo. De hecho, la frase popular utilizada en situaciones de gran estrés es “Yo, a este paso, me voy a hacer budista”. Pero, ¡señoras y señores!, los budistas han martirizado a un niño, al más puro estilo de las sectas oscuras de “El Señor de los Anillos” o de los preparadores físicos de gimnastas chinos. Y su madre, por muchas veces que quisiera que su hijo jugase con otros niños, fue la primera en “venderlo” a una religión. Lo que engaña es la constante sensación de haberlo hecho “por el bien de la humanidad”.

Ahora, por suerte para las conciencias budistas y maternas, Osel es un veinteañero que hace lo que todo veinteañero tiene que hacer: tener sus inquietudes intelectuales, políticas, salir a tomar algo… su madurez ha sido tal, que a los 18 años decidió cambiar una vida de veneración por una de pagar hipotecas.

Yo, personalmente, saco alguna que otra lectura de ésto. En primer lugar, no hay que fiarse de las apariencias: la religión budista siempre ha parecido la oveja negra de las religiones monoteístas a gran escala, buscando ante todo la paz mundial, el amor, las flores y el abrazar árboles. Pero las raíces son las raíces, y de vez en cuando nos encontramos con una caída de máscara como ésta, en la que los simpáticos monjes naranjas encierran a un niño durante 18 años, catalogando el deseo de ver a su madre como “una chiquillada”. No se en su pueblo, pero en el mío se llama CRIMEN. 

Simplemente quiero manifestar mi alegría por que Osel pueda, finalmente, llevar una vida libre de elementos que no ha tenido opción de elegir. 

Enlaces a noticias sobre Osel:

  • El niño Lama se hace agnóstico: El Mundo
  • Entrevista con Osel: Reportajes
  • Noticia del entronamiento de Osel, 1987: El País
  • Entrevista a María, madre de Osel, 1995: El País
  • Reportaje-entrevista con la madre de Osel, 1995: El Mundo
  • Reportaje sobre la evolución de Osel, 1998: El Mundo
  • Reportaje sobre la adolescencia de Osel, 2000: El Mundo
  • Noticia de la decisión de Osel de trabajar en el cine, 2007: El Mundo

Nos encontramos a escasos días del mayor evento político a escala continental: las elecciones al Parlamento Europeo. Éste año, nos toca decidir quién llevará las riendas de España en la Unión Europea. Y, por más que intento diferenciar éste proceso de otro de menor escala dentro del ámbito nacional, no lo consigo.

Durante estos días, el ente público TVE nos ha ofrecido muchos debates entre un amplio abanico de líderes políticos.

Logo de las elecciones

Logo de las elecciones

 En su ejercicio de entidad pública, sostenida por todos, lleva con mucha responsabilidad su labor de emitir una gran diversidad de opiniones, para que cada uno pueda formarse una opinión propia y sostenida. Así, también se consigue que ningún sector social, ideológico o político quede discriminado. En la calle, las elecciones europeas han generado un paisaje de caras variadas, desde Mayor Oreja hasta el dirigente del Partido Verde. La web, como no podía ser de otra manera, también se hace eco de ésta gran diversidad y se encuentra plagada de propaganda partidista, programas electorales, propuestas y mitines.

¿A que la broma es buena?

Éste párrafo anterior, que podría ser un copia-y-pega de la normativa de los entes públicos españoles, representa todo lo que NO está pasando en este proceso electoral a escala europea. Y es precisamente por eso por lo que se parece tanto a unas elecciones nacionales al uso. A modo de resumen, se podría decir que tanto los medios de comunicación como los propios partidos están llevando el sistema político español a un Canovismo adaptado al siglo XXI.

Para el no estudiante de historia, haremos un breve resumen de lo que fue el sistema canovista: Antonio Cánovas del Castillo (Málaga- 1828) fue el máximo dirigente del Partido Conservador durante la época conocida como la “Restauración”. Con el fin de poder instaurar un sistema político que garantizase, en la medida de lo posible, la paz y la estabilidad, propuso el llamado sistema canovista o bipartidismo. Así, se establecían dos partidos únicos en la política española: el Conservador, de Cánovas del Castillo, y el Partido Liberal de Práxedes Mateo de Sagasta. Estos dos partidos se iban cambiando el turno en el sillón presidencial de forma pacífica, evitando así grandes golpes de estado y revueltas demasiado sonadas. Todo partido político que no aceptase el ideario de Cánovas quedaba fuera del juego de la “democracia”. Como una dictadura pero con cara de buena persona.

Así, en el siglo XXI, hemos llegado al que podríamos denominar Canovismo 2.0. A modo de programa informático, el Canovismo 2.0 se instala en todos los soportes mediáticos, desinstalando todas las aplicaciones existentes anteriormente. En la televisión pública, por ejemplo, hemos llegado a un punto en el que los dos únicos partidos políticos que tienen presencia son el PP y el PSOE, cada uno ladrando lo suyo y tirándose los trastos a la cabeza. En la calle sucede lo mismo: toda la publicidad alude directamente a uno de estos dos partidos, cuando no a los dos directamente. De hecho, el cartel de uno de los dos (¡ya son tan parecidos que ni los diferencio!) enmarca las próximas elecciones en un contexto de pelea directa entre los dos partidos, con un V.S digno de Rocky Balboa. En los periódicos y en la Web sucede exactamente lo mismo: el que quiera conocer el programa político de algún partido, tendrá que buscarlo directamente en sus páginas web. Ésta situación se ha trasladado incluso al ámbito de las redes sociales, entrando en espacios como Facebook o Flickr. También existe un proyecto interesante, “Agenda Joven para la UE”, en la que se pretende hacer llegar las voces de los jóvenes a los dinosaurios de arriba.

Aguilar y Mayor Oreja, cabezas del PSOE y PP europeos.

Aguilar y Mayor Oreja, cabezas del PSOE y PP europeos.

¿Es esto casualidad, o una estrategia bien montada? Sería muy frívolo decir que este sistema bipartidista camuflado es una estrategia de los grandes partidos políticos, pero la realidad es que es un hecho que les favorece enormemente: por un lado, al Partido Popular le beneficia que otros partidos pierdan poder (de hecho, todo mal ajeno les beneficia al parecer). Por otro lado, al Partido Socialista le beneficia muchísimo que partidos de la Izquierda (la de verdad) pierdan los llamados votos “útiles” en favor suyo. ¿El resultado? Que los ciudadanos no saben si se presenta algún partido más, aparte de estos dos. Es decir, volvemos al sistema canovista, en el que dos partidos únicos (y extrañamente conformistas) se intercambiaban sitios en el poder de forma pacífica. Ésta es una realidad que todos pudimos comprobar durante las pasadas elecciones, y que va a seguir así si los ciudadanos no hacemos algo al respecto: si estamos esperando a que los organismos superiores hagan algo, vamos fastidiados queridos internautas.

Con la soñadora pretensión de que los votantes sepan algo más que “PP vs PSOE” sobre política española de cara a las elecciones europeas, aquí dejo varios enlaces sobre los planes de varios partidos políticos distintos:

  • Candidaturas presentadas por partidos españoles: listado
  • Ministerio del Interior sobre el proceso electoral: página
  • Oficina del Parlamento Europeo en España: página
  • Proyecto “Agenda Joven para la UE”: página
  • Eurodiputados españoles: lista

Un aborto digital

Mayo 30, 2009

Dicen los teóricos de la Sociedad de la Información, de la Web 2.0 y del microondas espacial que, a lo largo de un día, nacen miles de blogs en todo el mundo. En EEUU, Suecia o Alcalá de Henares, un intelectual decide compartir sus genialidades con el resto del mundo, o un quinceañero hace público el decálogo esencial de todas sus sali-

¿Hacer un blog? Uhmm...

¿Hacer un blog? Uhmm...

das discotequeras. Es lo que se podrían llamar “partos digitales”: tanto conocimiento ha acabado por rebasar los límites del mundo físico del papel y, como una ola en una playa virgen, ha encontrado su sitio en el novedoso mundo cibernético.

Entonces, ¿por qué aborto digital? La palabra “aborto” es una palabra fea, rodeada de interminables polémicas y que suele implicar la destrucción de algo. Pero, más allá de sus denotaciones, tiene algunas connotaciones que se aplican bien a la situación deste blog: un aborto viene dado por la llegada de una criatura no planificada, no prevista y, por tanto, no deseada. Si éste hubiese sido un blog planificado, con un fin determinado y con una reflexión profunda de telón de fondo, hablaríamo de un “parto” o “alumbramiento”. En cambio, me he encontrado con una idea peregrina que podría ser clasificada, con perdón de los voyeurs, hasta de “paja mental”. Por tanto, hablaremos de un aborto: la píldora que disuade de éstas acciones no llegó a tiempo del centro de planificación familiar, y éste es el resultado.

Una vez que he pedido perdón por abrir éste espacio sin permiso ninguno, creo que es conveniente explicar su nombre: El Cadáver de Ayala. Para la tranquilidad de los internautas, ni yo mismo me llamo Ayala ni tengo intención de convertir a ningún Ayala en cadáver.

Juan Fernández Ayala, también conocido como Juanín,  nació el 27 de noviembre de 1917 en la Villa de Potes. Como muchos niños de aquella época, se convirtió en hombre demasiado pronto para tener que llevar dinero a casa. En 1936, en pleno estallido de la Guerra Civil, ingresa en el Batallón Ochandía de las Milicias Republicana

Juan Fernández Ayala

Juan Fernández Ayala

s, con el que entraría en combate innumerables veces. Después de mucho ir y venir, pasa a formar parte de la Brigada Machado, dirigida por Ceferino Roiz “Machado”, tras cuya destrucción pasaría a actuar de una manera más autónoma en el monte. El 24 de abril de 1957, Ayala cae abatido en la curva del molino, considerado más un vulgar delincuente que un antisistema republicano. Su cadáver, alma mater de ésta bitácora,  fue abandonado en la carretera toda la noche, y expuesto por la mañana en la carretera, apoyado contra un muro. Durante la tarde, sería trasladado al cementerio de la localidad, donde también sería exhibido ante la multitud por la Guardia Civil. El cadáver de

Juan Fernández Ayala sería expuesto como una advertencia a todo aquél que osara alzarse contra el franquismo. Es una lástima que, como suele suceder en estos casos, nuestra querida Benemérita consiguiese el efecto contrario.

Una vez dadas todas las explicaciones pertinentes, sólo me queda daros dos cosas: en primer lugar, las gracias por haber entrado en ésta página, y en segundo lugar un saludo y un “hasta la próxima”. Si hay algún interesado en la historia del sujeto cuyo cadáver da nombre a éste blog, le recomiendo la lectura de “Juanín y Bedolla: los últimos guerrilleros”, de Antonio Brevers (CLOUX).